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Llegó el momento

2 Sep , 2019 | 6 Comentarios

Sé por experiencia propia, y por lo que veo en mis sesiones con mis coachees, que sacar las cosas que cargamos dentro, compartirlas en voz alta y atreverse a mostrarlas, es el primer paso para empezar a sanar lo que sea que esté ahí camuflado en nuestro interior.

Para no solo ir de boquilla sino meterme en el fango, y principalmente por si esto puede ayudar a otras personas, voy a ir contando mi historia y mis experiencias en pequeños capítulos.

Todo empezó un 13 de enero, cumple de mi madre, domingo frío de invierno, sentada en el sofá de mi casa por la mañana. Acabábamos de estrenar el 2019, y con él, nuestro plan de ponernos a buscar un hermanito para Teo.

Dado nuestro complicado historial (gracias al que nació mi querido Dandelion), decidimos que sería mejor no postergarlo mucho. Si conseguir el primer embarazo nos llevó dos años de disgustos, angustia, tratamientos y profundos aprendizajes, mejor iba a ser no dormirnos en los laureles. En fin, que ya tocaba, y para mi sorpresa, y a pesar del trabajo que llevo hecho y que hago con mis pacientes a diario, viejos pensamientos que me eran familiares empezaban a aflorar en mí.

Y así, ese día en el sofá, decidí que escribiría sobre mi segundo viaje a la maternidad. Para eso estoy aquí, me dije, para ayudar a otras mujeres a pasar por este trance en sus vidas, ¿verdad? Pues venga, toca compartirlo con ellas. Y sin saber lo que me iba a encontrar, ese fue mi pacto conmigo misma y con Dandelion, mi proyecto de Coaching de fertilidad y embarazo.

Toda valiente y confiada me puse a escribir lo que sería un prólogo o introducción de mi “escrito”. No quería ponerle nombre de libro ni de blog ni de nada, no sabía lo que iba a ser, pero no quise coartar mi creatividad con etiquetas antes de empezar y di rienda suelta a las teclas de mi ordenador sin tener ni idea de lo que saldría de ahí. Así que empecé a escribir, y pedí (tonta de mí :)) que este proceso fuera como tuviera que ser, que ahí estaba yo para enfrentarme a lo que viniera y que los aprendizajes que me tocara vivir serían bienvenidos. 

green leaf trees over green mountain

Pues dicho y hecho, si quería guerra la iba a tener. Esa misma semana me dió un extraño brote en un ojo que me hizo perder levemente la visión, y tras varias pruebas me detectaron esclerosis múltiple. Y en ese momento supe que había empezado mi segundo viaje, el que os voy a ir contando.

Si algo he aprendido en mi vida y también en mi relación con la maternidad (mía y de todas las mujeres que me rodean) es que las cosas suceden casi siempre para algo, y suceden cuando han de suceder. Cada uno tiene unos aprendizajes que hacer en la vida, que nos acechan de formas y colores muy variopintos, pero nos sirven para hacernos más fuertes, más conscientes y en consecuencia más felices. Porque sí, se puede estar feliz teniendo esclerosis y no pudiendo quedarte embarazada. No digo que sea fácil, porque no lo es, pero dentro de cada día y momento difícil, hay una enseñanza oculta, momentos mágicos y una forma diferente de verlo.

Tú decides, y yo te invito a acompañarme.

 

6 Comentarios

  1. Leti

    Muy inspirador, eres una valiente. Ahí estoy y estamos todos los que te queremos (muuuchos, por cierto) para acompañarte. Con esto y con lo que venga, que nos quedan muchas cosas por vivir juntas! ❤️

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  2. Cristina

    Me impresiona tu fortaleza, tu forma de convertir lo desfavorable en positivo, tu sinceridad y tus ganas de sonreír. Eres admirable.

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    • Sara Soledad

      Eres admirable querida Paula 🙂 Un inmenso ejemplo de fortaleza y sabiduría. Nos llenas de alegría siempre siempre. Te quiero muchísimo!!!

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  3. Ana González

    Muchas gracias por compartir tus sentimientos Paula. Misteriosamente, siempre que compartimos se genera un bucle de fortaleza y confianza. Enhorabuena por ambas cosas de las que has sabido rodearte. Mucha suerte en tu proyecto.

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    • Lin

      Precioso escrito cargado de sabiduría y sentimiento…

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  4. Miriam

    Siempre fuiste una persona con una actitud alegre, positiva y fuerte, pero te has convertido en todo un ejemplo de superación ante cualquier obstáculo que la vida te ha ido presentando y sin duda con una actitud inmejorable.
    Muchas gracias por compartirlo Paula, mis mejores deseos con este bonito proyecto.
    Te quiero ❤

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